EL OBAMA QUE NO CONOCEMOS

Sebastián H Velásquez. San José.
Luego de recibir el polémico Premio Nobel de Paz, el presidente de Estados Unidos trató de empalmar las presiones de la comunidad internacional con las necesidades inmediatas de su país. Asombrosamente Barack Obama un joven político, que hace dos años se escondía tras la sombra de Hillary Clinton, resultó ser la dicotomía más aplaudible de la década… liderando cientos de tanques en Afganistán y planeando una guerra en Paquistán, horas antes de recibir el galardón, se reveló como el arquetipo de las paz y de la guerra.
El diez de diciembre en un elocuente discurso, Obama dejo entre ver una faceta que nadie esperaba, sus destacados diálogos de la convención demócrata especulaban que era el candidato del cambio, que renovaría la política y la diplomacia estadounidense y que sacaría al país de la crisis económica mucho mas rápido que cualquier otro, eso en parte resulto ser cierto; lo que nadie divisó, era la espuela para hacer política que el hasta ahora senador ostentaba. Barack un desconocido para todos no era el protagonista de una épica comedia americana, si no un personaje astuto que supo captar las palabras correctas para convencer a los electores, a la comunidad internacional y a los jurados del premio.
Aunque él no convenció a los jurados, más bien ellos se lanzaron a salvaguardar el universo, colocando en apuros al jefe de estado de la nación más poderosa y socavando su conciencia para que hiciera algo por la paz, ya que al parecer, en este mundo, nadie trabaja por el longevo tema. La respuesta de Obama a esta encrucijada, “América sola no puede conseguir la paz”, demostró que el gran líder, con apenas nueve meses en el poder, era un político tibio, que ganaba audiencia con lindas palabras y credibilidad con ambigüedades que no solucionan los conflictos.
Frente a los lentes del mundo entero quedó al descubierto un Obama en aprietos, corriendo a trazar buenos textos y renuente a contrariar la maquinaria política que lo colocó en el cargo. Los próximos años serán mas complejos, los números de la guerra cambiaran drásticamente, incluso los países en donde se desarrolle serán muy distintos a los presentes. Un escenario, que sin duda alguna, no podrá enfrentar un líder basado en la falta de determinación, en respuestas incoherentes y en soluciones a medias. Obama, un prospecto de presidente, que hasta al momento ha contado con suerte para superar los abates de este siglo, en poco tiempo se desvanecerá en un mar de dobles soluciones.
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